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VIDEO DE BODA EN EL CASTILLO DEL BUEN AMOR
Videógrafo de bodas en Salamanca | Cuando la emoción se vuelve pura fiesta (Alberto y Eduardo)
Hay bodas que se disfrutan. Y luego están las bodas que, además de disfrutarse, se sienten tranquilas, auténticas y llenas de verdad.
La boda civil de Alberto y Eduardo en el Castillo del Buen Amor fue exactamente eso.
Ellos son médicos en Madrid, pero ese día dejaron las consultas a un lado para centrarse en lo importante: celebrar con su gente. Son tranquilos, simpáticos, educados, risueños… de esas parejas que transmiten paz. Y desde el principio tenían algo muy claro: querían que su boda fuera una fiesta. Sin tensión. Sin artificios. Disfrutarla.
Y así fue.
Una mañana de primavera (con sorpresa incluida)
Los días previos amenazaban lluvia. Y sí, llovió en algún momento. Pero no estropeó nada. Al contrario. Le dio carácter al día. Incluso apareció un arcoíris que parecía puesto a propósito.
Me encantan esas bodas donde el tiempo no manda. Donde pase lo que pase, la energía no cambia.
Antes de vestirse, hubo un momento precioso: encontrarse con amigos que ya estaban llegando a la ceremonia. Natural. Sin protocolo. Luego se prepararon juntos, acompañados de algunos amigos. Sin nervios innecesarios. Con calma. Con sonrisas.
Una ceremonia civil emotiva y divertida
La ceremonia fue civil, en el claustro del castillo, uno de esos rincones que hacen especial una boda en Salamanca. Hubo discursos que hicieron reír y emocionar a partes iguales. De esos que te obligan a bajar la cámara un segundo porque te están tocando también a ti.
El lanzamiento de pétalos y arroz fue espectacular. Pasillo de invitados, abrazos, risas, esa sensación de “ya está, ya lo hemos hecho”.
Ahí es cuando todo cambia. Ahí empieza la fiesta.
Una celebración pensada para disfrutar
Después, en la carpa del Castillo, llegaron los regalos a amigos y familiares. Música, bailes, sorpresas… Se notaba que lo habían preparado con cariño.
El sonido de la ceremonia y la fiesta estuvo a cargo de Los Javis (Geventos), y antes había calentado el ambiente el grupo de versiones La Repera. La pista se llenó muy pronto. Y no se vació.
Hubo un momento que define perfectamente la boda: la gente bailando alrededor de ellos mientras Alberto y Eduardo no dejaban de besarse, reír y abrazarse. Sin posar. Sin buscar cámara. Simplemente viviendo su boda.
Eso es lo que más me gusta grabar.
Mi mirada como videógrafo de bodas en Salamanca
Lo que más me llamó la atención de Alberto y Eduardo fue su seguridad. Sabían lo que querían: pasarlo bien.
Como siempre, mi intención fue capturar la realidad. Sin forzar nada. Sin convertir la boda en una película artificial. Un documental cercano y emotivo que, cuando lo vean dentro de 20 años, les siga pareciendo verdad.
El vídeo completo dura 34 minutos y es para ellos. Un recuerdo íntimo.
El resumen, de casi 3 minutos, es el que comparto aquí.
En algunos momentos quise jugar más con el montaje, marcando cortes al ritmo de la música del último disco de Rosalía, buscando golpes de energía que reflejaran cómo fue realmente la fiesta.
Porque esta boda tuvo emoción. Pero también tuvo ritmo.
Y mucho.
¿Te casas en Salamanca?
Si estás organizando tu boda en Salamanca o en un sitio tan especial como el Castillo del Buen Amor y buscas un videógrafo que grabe vuestra boda tal y como es —sin artificios, sin postureo y con naturalidad— estaré encantado de escuchar vuestra historia.
No trabajo con clientes. Trabajo con personas.
Si conectas con esta forma de contar las bodas, escríbeme.
Y vemos si encajamos.
Restaurante: Castillo del Buen Amor.
Fotografía: Luis F.Lorenzo
Traje de los novios: Bont Vivant
Anillos/alianzas: Bonora joyeros
Zapatos novios: Bont Vivant
Corbatas novios: Bont Vivant
Grupo musical: La Repera
Dj: Los Javis
Flores: Lilas y rosas
Animación: La Piñata charra
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